Una Caro

Una Caro

Documento UNA CARO. Elogio a la monogamia

 

Próximos a San Valentín nos llega en papel este precioso documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, aprobado a fines de noviembre del año pasado.
Aunque está dirigido a la Iglesia universal, puede ser considerado en distintos contextos culturales. Parte del reconocimiento del actual desarrollo del poder tecnológico, que puede llevar al ser humano a percibirse como ilimitado y a debilitar la valoración de un amor único y exclusivo, el cual supone una renuncia libre a otras posibilidades.

Su intención es proponer, a partir de las Sagradas Escrituras, la tradición del pensamiento cristiano, la filosofía y la poesía, razones que fundamenten la elección de una unión de amor exclusiva y de una pertenencia recíproca plena. Su particular belleza radica en la variedad de autores citados, configurando un rico mosaico de expresiones del amor con personalidades tan diversas como Santo Tomás de Aquino, Kierkegaard, Whitman, Dickinson o Neruda.

El texto busca enriquecer la reflexión y la enseñanza sobre el matrimonio mediante un enfoque poco desarrollado hasta ahora, y ofrecer al mismo tiempo un material útil para el estudio y el diálogo en grupos y movimientos matrimoniales. Para ello, recoge aportes del Magisterio y de diversos autores de distintas épocas que destacan el valor de la unión conyugal, la reciprocidad y el carácter totalizador del matrimonio.

Son ejes centrales del documento:

1. La pertenencia recíproca de los cónyuges, que se aleja tanto de los excesos del individualismo como de una pertenencia absoluta del otro que niega la libertad.
La pertenencia recíproca se funda en el consentimiento libre y mutuo, mediante el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente, dando origen a una unidad que madura y se fortalece con el tiempo. Esta reciprocidad genera un verdadero “nosotros”, reflejo de la comunión trinitaria, y se vive como una pertenencia libremente elegida, que sostiene la fidelidad y la estabilidad de la unión incluso cuando cambian las circunstancias afectivas o corporales.

Al mismo tiempo, el texto subraya que la pertenencia conyugal no es posesión. La persona conserva siempre una dignidad inalienable y una libertad que no puede ser violada; por ello, toda forma de dominio, manipulación o control contradice el amor verdadero. La unión matrimonial sana es una reciprocidad entre dos libertades que se eligen sin anularse, reconociendo un núcleo personal al que solo Dios puede acceder plenamente.

Desde esta perspectiva, el amor conyugal madura al aceptar que el matrimonio no elimina toda soledad ni satisface todas las necesidades, y que la confianza y la libertad forman parte esencial de una relación auténtica. La pertenencia recíproca se convierte así en ayuda mutua, orientada no solo al bien del otro, sino también al crecimiento personal y a la santificación común, apoyada por la oración, la vida sacramental y la entrega cotidiana.

2. La caridad conyugal, entendida como una amistad íntima y totalizante, perfeccionada por la gracia del sacramento del matrimonio. Esta caridad no se reduce a sentimientos, sino que es una unión afectiva sostenida por la voluntad, capaz de mantener la fidelidad en la prueba y de hacer posible la promesa matrimonial. En este sentido, el amor conyugal es presentado como la forma más alta de amistad humana, después del amor a Dios.

La sexualidad, integrada en esta amistad conyugal, es valorada como un don de Dios y como expresión de la entrega total de la persona, que involucra cuerpo y alma. Vivida de este modo, no se opone al placer, sino que lo humaniza y lo profundiza, evitando tanto el uso del otro como medio como el repliegue egoísta que genera vacío y frustración.

La caridad conyugal se muestra además intrínsecamente fecunda, abierta a la vida de diversas maneras. El texto afirma que la ausencia de hijos no cierra la fecundidad del matrimonio, que conserva su esencia como unión de personas fundada en el amor. La fecundidad del amor conyugal se expresa también en otras formas de donación, más allá de la procreación biológica.

Finalmente, se afirma que el matrimonio, como amistad exclusiva y sólida, no está llamado a cerrarse sobre sí mismo, sino a abrirse a los demás y a la sociedad. La caridad conyugal se expande en la amistad, el compromiso social, el servicio a la Iglesia y la atención a los pobres. Esta apertura protege al matrimonio del encierro egoísta y manifiesta la fecundidad social y eclesial del amor conyugal, que se convierte así en signo del amor de Dios en el mundo.

Un viaje que renueva la comunión: la esperada visita del Papa León XIV a España

Un viaje que renueva la comunión: la esperada visita del Papa León XIV a España

Un viaje que renueva la comunión: la esperada visita del Papa León XIV a España

La Iglesia en España vive estos días un clima de esperanza renovada tras conocerse la previsión de que el Papa León XIV visite nuestro país en 2026. Quince años después de la última visita apostólica —la de Benedicto XVI en 2011—, la noticia ha sido recibida como un verdadero regalo para las comunidades cristianas, que ven en este anuncio un impulso para la comunión, la misión y la vida pastoral.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, expresó en Herrera en COPE su profunda satisfacción ante esta posibilidad. Para el arzobispo de Valladolid, la llegada del Santo Padre “supone una alegría” y “un aliento para la comunión y misión de la Iglesia en España”. Sus palabras reflejan el sentir de muchos fieles que perciben este viaje como una oportunidad para fortalecer la unidad eclesial y abrir nuevos horizontes de evangelización.

Una ruta simbólica: Barcelona, Madrid y Canarias

Aunque la Santa Sede aún no ha confirmado oficialmente el programa, el primer borrador contempla una ruta que incluiría Barcelona, Madrid y Canarias, sin un orden definido por el momento. Cada uno de estos destinos posee un significado particular.

Barcelona podría convertirse en un punto especialmente emblemático si, como se ha sugerido, la visita coincide con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. La posible culminación de las obras de la Sagrada Familia en torno a esa fecha añadiría un valor espiritual y cultural extraordinario. Gaudí, arquitecto de Dios, sigue siendo un puente entre fe, arte y belleza, y su figura continúa inspirando a creyentes y no creyentes.

Madrid, como capital, representa el corazón institucional y pastoral de la Iglesia en España. Argüello subrayó que la presencia del Papa en la ciudad permitiría un encuentro amplio con obispos, sacerdotes, consagrados y laicos de todo el país, favoreciendo una experiencia de comunión eclesial que trascienda fronteras diocesanas.

Canarias, por su parte, aparece vinculada a una intención muy concreta: la mirada del Papa hacia el fenómeno migratorio. León XIV, siguiendo el deseo ya expresado por el Papa Francisco, quiere acercarse a las realidades donde la movilidad humana se convierte en clamor, desafío y oportunidad para la fraternidad. La visita a las islas sería un gesto de cercanía hacia quienes viven en primera línea este drama humanitario.

Un viaje que ensancha horizontes

Mons. Argüello destacó que la visita del Papa puede “abrir el horizonte de que formamos parte de una comunión más ancha” y recordar que la Iglesia está llamada a ser “signo de la buena noticia, germen de una paz desarmada y desarmante”. Estas palabras resuenan especialmente en un contexto global marcado por tensiones sociales, polarización y conflictos.

La presencia del Papa no es solo un acontecimiento mediático o protocolario. Es un signo sacramental de unidad. Su figura, como sucesor de Pedro, recuerda a la Iglesia en España que su misión no se agota en lo local, sino que se inserta en una comunión universal que sostiene, acompaña y envía.

Libros recomendados:

La práctica de la presencia de Dios en la vida cotidiana, de Lorenzo de la Resurrección.
Este libro sencillo espiritualidad fue recomendado por S. S. León XIV en una entrevista,  en la que le preguntaron que libro podrían leer para conocerlo mejor.  Excelente opción para ir comprendiendo con mayor profundidad la espiritualidad del Papa ante su eventual visita a España.

Iglesia Madre, de Henri Lubac
En este libro, el reconocido teólogo Henri Lubac nos invita a pensar con que  frecuencia solemos escuchar: «Creo en Dios, pero no en la Iglesia». Muchos buscan a Cristo, pero prefieren hacerlo solos, desde una espiritualidad íntima, sin compromisos ni pertenencias. Y, sin embargo, esa separación es imposible a la luz del Evangelio.
Henri de Lubac nos recuerda que la fe no se sostiene aislada: nace,
crece y se alimenta en un cuerpo vivo que nos precede y nos sostiene. La Iglesia no es un obstáculo entre Dios y el hombre, sino el lugar donde Dios mismo se entrega y nos reúne.  Un libro necesario para este tiempo que nos convoca a la comunión eclesial.

Diseñar nuevos mapas de esperanza. Carta apostólica de León XIV

Diseñar nuevos mapas de esperanza. Carta apostólica de León XIV

En el contexto del jubileo del Mundo Educativo y teniendo de fondo los 60 aniversario de la declaración Gravissimum educationis, el Papa León XIV nos sorprende con un nuevo documento magisterial. Esta vez con una carta apostólica sobre la educación llamada Diseñar nuevos mapas de esperanza.

A continuación unas palabras sobre la carta apostólica:

La declaración Gravissimum educationis, en su 60.º aniversario, reafirma la centralidad de la educación en la vida humana y en la misión evangelizadora de la Iglesia. Recuerda que educar no es un complemento ni un instrumento accesorio, sino la manera concreta en que el Evangelio se hace relación, cultura y gesto pedagógico. Frente a los cambios rápidos y la incertidumbre del mundo actual, este legado conserva su solidez: las comunidades educativas que se guían por Cristo no se retraen ni levantan muros, sino que construyen puentes y buscan abrir nuevas posibilidades para la transmisión del conocimiento, la formación integral y la pastoral escolar y juvenil. Cada generación está llamada a escuchar el Evangelio como novedad y a descubrir su poder transformador y multiplicador.

La historia de la educación católica muestra un dinamismo constante y un profundo compromiso con la libertad y la dignidad humana. Desde los Padres del desierto hasta San Agustín, el monacato y la fundación de universidades, la Iglesia ha desarrollado métodos y carismas que integran fe y razón, pensamiento y vida. Figuras como San José de Calasanz, San Juan Bautista de La Salle, San Marcelino Champagnat, San Juan Bosco y educadoras pioneras como Francesca Cabrini o María Montessori ejemplifican cómo la educación ha sido una expresión de caridad, práctica y evangelizadora, respondiendo creativamente a las necesidades de cada época y protegiendo la transmisión de la cultura.

La educación católica es una obra coral que involucra a docentes, estudiantes, familias, comunidades y la sociedad en general. Su propósito es formar personas capaces de verdad, virtud y servicio, integrando todas las dimensiones humanas: espiritual, intelectual, afectiva, social y corporal. Los principios de Gravissimum educationis insisten en que la educación no debe reducirse a una formación funcional o económica, sino que debe valorar la dignidad humana, la justicia y la capacidad de servir al bien común. La comunidad educativa es vista como una constelación de instituciones y carismas, locales y globales, que dialogan y colaboran para formar ciudadanos plenos y responsables.

Hoy, ante desafíos como la digitalización, las desigualdades, las crisis ecológicas y sociales, la Iglesia pide creatividad, discernimiento y responsabilidad ética. La educación católica se concibe como laboratorio de esperanza, capaz de entrelazar tradición e innovación, de formar el corazón y la mente, y de generar comunidades que iluminen caminos de verdad, fraternidad y justicia. Prioridades actuales incluyen la formación interior, el uso humano de la tecnología y la promoción de la paz activa y desarmada, siempre con el objetivo de diseñar nuevos mapas de esperanza para las generaciones presentes y futuras.

La enseñanza es un acto profundamente humano, una tradición viva que se expresa en una obra coral, no individual, independiente o atada a un momento histórico. Educar es un acto de esperanza hacia el futuro pero arraigado a la tradición, una pasión que se renueva en promesa para la humanidad. Por ello la persona humana debe estar en el centro donde no solo se enseñen contenidos, sino el aprendiaje de las virtudes, así se podrán formar ciudadanos creyentes capaces de dar testimonio.

En los últimos párrafos el Papa León pide a las comunidades educativas que desarmen palabras, levanten mirada y custodien el corazón: desarmar palabras para poder escuchar con mansedumbre, levanten miradas para que puedan ver al cielo y saber hacia donde van y custiodando el corazón sepan poner primero a la persona que al contenido.

Celebrar a Todos los Santos con Dilexit te

Celebrar a Todos los Santos con Dilexit te

En este tiempo en que la Iglesia celebra a Todos los Santos, la exhortación Dilexit te del Papa León XIV nos recuerda que no hay camino a la santidad sin la caridad cristiana, que se realiza en lo concreto.

La exhortación se presenta como continuación de la exhortación de Francisco, Dilexit nos, que nos habla sobre el amor divino y humano del Corazón de Cristo y cómo Jesús se identifica con los más pequeños de la sociedad.

El Papa León nos recuerda cómo en las Sagradas Escrituras Dios se manifiesta en defensa de los pobres, mensaje que queda claro desde el Éxodo hasta el Apocalipsis, pasando por el Magníficat de María: «Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías» (Lc 1,52-53). También resuenan las palabras del Señor: «A los pobres los tendrán siempre con ustedes» (Mt 26,8), que nos invitan a estar preferencialmente atentos a ellos en esta Iglesia peregrina.

La opción preferencial por los pobres está presente desde la misma encarnación. Su anonadamiento ya expresa esta opción: «Siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza» (2 Co 8,9), y se mantuvo así toda su vida, desde su nacimiento en un pesebre. Es que «Él se presenta al mundo no sólo como Mesías pobre, sino como Mesías de los pobres y para los pobres».

El Papa nos conduce por la tradición cristiana, desde los Padres Apostólicos en los siglos I y II, cuando la preocupación por los más necesitados era una prioridad. San Ignacio y San Justino exhortaban al cuidado de las viudas, huérfanos, presos, hambrientos y extranjeros. Con clara continuidad histórica, esta preocupación se mantuvo a lo largo de los siglos. Al comienzo de la Alta Edad Media, San Agustín escribía: «Atended a vuestros hermanos, si necesitan algo; dad, si Cristo está en vosotros, incluso a los extranjeros». Como nos enseña Dilexit te, «para Agustín, el pobre no es sólo alguien a quien se ayuda, sino la presencia sacramental del Señor». Es que la Iglesia reconoce en los pobres el rostro de Cristo. La exhortación también nos recuerda a San Benito de Nursia, «que elaboró una Regla que se convertiría en la columna vertebral de la espiritualidad monástica europea. En ella, la acogida de los pobres y los peregrinos ocupa un lugar de honor».

En el siglo XII, en un contexto económico de nuevas marginalidades, surgen, como fruto del Espíritu, las órdenes mendicantes: Franciscanos, Clarisas, Dominicos, imitando a Cristo pobre, desnudo y crucificado. Así fue durante toda la Edad Media, en la que también se manifestó la compasión cristiana en el particular cuidado de los enfermos. Son numerosos los ejemplos que se pueden dar al comienzo de la modernidad, como San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria, que recibía a todos sin excluir a nadie por ninguna condición económica o social.

La educación de los más necesitados también fue parte fundamental de la historia de santidad en la Iglesia. En el siglo XVI fue José de Calasanz quien creó la primera escuela gratuita de Europa. Otros ejemplos de entrega cristiana en favor de la educación de los más necesitados fueron San Juan Bautista de La Salle y San Marcelino Champagnat, entre muchos otros.

Los migrantes han tenido históricamente acogida en el seno de la Iglesia, pero en el siglo XIX se destacaron dos referentes: San Juan Bautista Scalabrini y Santa Francisca Javier Cabrini. Preocupados por los migrantes que eran explotados y corrían el riesgo de perder la fe lejos de su patria, gestionaron los medios para brindarles cuidado, apoyo y contención. Santas y santos contemporáneos, como Santa Teresa de Calcuta, nos recuerdan constantemente la intrínseca relación entre santidad y amor hacia los pobres, que se realiza de manera concreta.

La exhortación ofrece también un recorrido magisterial moderno. A finales del siglo XIX, con la importantísima encíclica Rerum Novarum, el Papa León XIII se involucra de lleno en la cuestión social y en la situación de precariedad de los obreros, dando origen a la formulación sistemática de la Doctrina Social de la Iglesia. Posteriores documentos serán igualmente significativos: Mater et Magistra de Juan XXIII, la constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, la encíclica Populorum Progressio de San Pablo VI, Sollicitudo Rei Socialis de San Juan Pablo II, Caritas in Veritate de Benedicto XVI y, por supuesto, Fratelli tutti y la exhortación apostólica Dilexit Nos de Francisco.

No cabe duda de que el Pueblo de Dios peregrino tiene un claro deber con los excluidos. Especialmente hoy, cuando cada día surgen nuevas formas de esclavitud y son más los que caen en las periferias, allí donde se cierran puertas y se levantan muros.

Es bueno que, para celebrar la Fiesta de Todos los Santos, leamos esta exhortación que nos invita a recordar que no puede entenderse la santidad al margen del reconocimiento de la dignidad de todo ser humano.

 

 

 

Jubileo de la Vida Consagrada: El Papa León XIV anima a los consagrados a ser luz de esperanza y servicio

Jubileo de la Vida Consagrada: El Papa León XIV anima a los consagrados a ser luz de esperanza y servicio

En el marco de la Semana del Jubileo de la Vida Consagrada, el Papa León XIV se dirigió a consagrados y consagradas de todo el mundo, resaltando la centralidad de Cristo en su vocación y la responsabilidad de ser testigos de reconciliación, unidad y esperanza.

“Con su vitalidad y con el testimonio de una vida en la que Cristo es el centro, pueden contribuir a despertar al mundo”, afirmó el Pontífice, subrayando que la misión de los consagrados va más allá de lo personal y alcanza a toda la humanidad. León XIV recordó que, en línea con su reciente exhortación apostólica Dilexit te, la vida consagrada debe prestar especial atención a los pobres y marginados, siendo portadora de esperanza y promoviendo la dignidad de cada persona.

El Papa insistió en que solo permaneciendo unidos a Cristo, cultivando la interioridad y la oración, los consagrados pueden cumplir su misión de manera fecunda. “Unidos a Él, y en Él entre ustedes, sus pequeñas luces se convierten en el trazado de un camino luminoso en el gran proyecto de paz y salvación que Dios tiene para la humanidad”, señaló, invitándolos a “volver al corazón” para redescubrir la chispa que animó los inicios.

León XIV evocó también a San Pablo VI y su enseñanza sobre el diálogo en la Iglesia en Ecclesiam suam, resaltando la importancia de la sinodalidad: “¡Cuánto desearíamos disfrutar en plenitud de fe, de caridad, de obras este diálogo doméstico! ¡Cuán dispuesto a recoger las múltiples voces del mundo contemporáneo!”. Además, mencionó a Francisco, mostrando la apertura y la continuidad del magisterio, recordando que los consagrados están llamados a construir puentes, respetar las diferencias y reconocer en cada persona el rostro de Cristo.

El Papa destacó que los consagrados, gracias a su carácter frecuentemente internacional e intercultural, están en una posición privilegiada para vivir valores como la escucha recíproca, la participación y la búsqueda común de caminos según la voz del Espíritu, convirtiéndose en verdaderos “expertos en sinodalidad” y profetas al servicio del pueblo de Dios.

Para concluir, León XIV animó a los consagrados a mirar el futuro con confianza y valentía: “Nuestra esperanza no se basa en los números ni en las obras, sino en Aquél en quien hemos puesto nuestra confianza, y para quien nada es imposible. Esta esperanza permitirá a la vida consagrada seguir escribiendo una gran historia en el futuro”.

Con estas palabras, el Papa reafirmó que la fidelidad a Cristo, el compromiso con los pobres y la apertura al diálogo son esenciales para que la Iglesia continúe siendo un faro de paz, unidad y esperanza en el mundo.

León XIV firma su primer documento magisterial, la exhortación apostólica «Dilexi te»

León XIV firma su primer documento magisterial, la exhortación apostólica «Dilexi te»

La mañana del 4 de octubre, día en que la Iglesia conmemora a San Francisco de Asís, a las 8:30 horas, en la Biblioteca privada del Palacio Apostólico, el Papa León XIV ha firmado su primera Exhortación Apostólica, titulada Dilexi te («Te he amado»), en presencia del arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. El documento será presentado oficialmente el próximo 9 de octubre de 2025, a las 11:30 horas, en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

La exhortación aborda el amor a los pobres y refleja la continuidad con el espíritu del pontificado del Papa Francisco, retomando su sensibilidad hacia los más necesitados y su labor pastoral. Además, el nombre del documento evoca la línea de enseñanza de León XIII y recuerda la cercanía espiritual con él, cuyo legado también inspira el enfoque social y pastoral del nuevo pontífice.

En la rueda de prensa de presentación participarán el cardenal Michael Czerny, jesuita y prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y el cardenal Konrad Krajewski, limosnero de Su Santidad y prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. También intervendrán, en conexión remota, el hermano Frédéric-Marie Le Méhauté, provincial de los Frailes Menores de Francia/Bélgica y doctor en teología, y la religiosa Clémence, pequeña hermana de Jesús de la Fraternidad de Tre Fontane.

Desde el inicio de su pontificado se esperaba que León XIV dedicara su primer gran documento magisterial a la pobreza, subrayando su compromiso pastoral con los más vulnerables, en línea con la enseñanza de sus predecesores y con un enfoque reflexivo propio de una exhortación apostólica, El Papa Leon XIV , manteniendo la tradición, busca fortalecer la caridad y la justicia social dentro de la Iglesia y en el mundo.

El documento refleja la compasión del Papa por los más necesitados y su cercanía con la gente, Signo de su enorme compromiso pastoral en Perú.

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